Fase 3 · Prototipo
Reimaginar el vítor
Con el artista Miguel Garcia
Nacido en la tradición universitaria, especialmente en Salamanca, el vítor honraba a quien alcanzaba el grado de doctor o catedrático. Pintado en los muros con pigmentos naturales, era el reconocimiento público de un mérito excepcional: el vítor no se guarda, se comparte.
Con Miguel Garcia lo estamos reinventando como expresión artística contemporánea: un símbolo de identidad colectiva, una expresión visual única para cada generación y un puente entre tradición y presente.
El nuevo Vítor es un sistema artístico de reconocimiento del éxito académico. No es un producto ni un objeto: es un lenguaje visual creado por el artista, aplicable a múltiples contextos educativos y siempre vinculado a la consecución de un objetivo académico real y verificable.
Como el vítor tradicional, tiene autoría. Lleva una firma. Y como toda obra firmada, su valor reside precisamente en eso: en que alguien reconocido ha decidido que este gesto merece ser suyo.
No como sustituto del vítor, sino como su heredero natural: la misma idea (el logro merece un gesto artístico permanente) llevada a todos los niveles educativos, con la autoría de un artista vivo.
Cada centro que adopte el nuevo Vítor estará adoptando una nueva tradición. Cada estudiante que lo reciba estará inscribiendo su nombre en un sistema creado por un artista que decidió que su logro importaba.
El vítor no solo se pinta. Se vive.